Islam - Da'wah - Perú Tariqa Nakshibendi Hakkani del Perú

A LOS MARTIRES DE LA CAMPAÑA DE GALIPOLI

Palabras (sohbet) de Shaykh Abdul Kerim Effendi

 

Sábado 18 de Safar, 1427 / 18 de marzo de 2006.

Osmanli Naks-i'bendi Hakkani Dergah, Siddiki Center, Nueva York.

 

Bismillahi Rahmani Rahim (En el Nombre de Allah, el Más Misericordioso, el Más Compasivo)

Medet Ya Syyidi Ya Sultanul Awliya, Medet.

Gracias a nuestro Señor Allah (subhana wa ta'ala) que nos ha escogido para estar dentro de los creyentes. No importa lo que hagamos nunca podremos agradecer suficientemente eso. Cuando miramos a la historia y tratamos de entender cuánto valor tiene esto (ser musulmán) y cómo lo estamos manteniendo, entonces deberemos examinarnos a nosotros mismos una vez más. 91 años atrás en este día, los creyentes, aquellos que fueron sinceros con su fe, con su Señor, probaron y mostraron su fe a Allah (subhana wa ta'ala). Ellos pasaron su prueba y a causa de ellos todavía somos capaces de caminar hoy sobre la faz de la tierra y somos capaces de decir que somos musulmanes. Pero el precio que pagaron es muy alto. Eso ocurrió un paz de veces más en el Islam pero esta vez fue sin embargo distinta a aquellas veces. Cuando las así llamadas Fuerzas Aliadas vinieron en grupo, venían de cada lado del Imperio, tratando de acabar con el Imperio e hicieron sus cálculos y sus planes. Acabar con el Imperio significa acabar con el Islam. Ése era su objetivo. El Khalifah (Califa) y los soldados del Khalifa los sorprendieron muy duramente. Cuando hicieron todos esos planes y llegaron por todo el Yemen, Arabia y Egipto, y de cada lugar de las tierras del Islam con la ayuda de tantos traidores dentro del Islam, su objetivo era la capital del Islam, Estambul. Una vez que hubieran entrado allí declararían el fin y lo acabarían. Ése era su objetivo. Acumularon soldados por todo el camino de Australia a Canadá, desde un límite al otro del mundo. Vinieron y rodearon todo el territorio. Los soldados otomanos estaban luchando en 28 frentes de batalla. El mundo jamás ha visto una cosa así antes. El mundo ha estado en guerra pero jamás ha visto una guerra así donde todas las naciones se juntaron y arrinconaron a una sola nación en la esquina y estaban listos a lanzar el último martillazo y acabar con el Islam.

Vinieron con casi 525,000 soldados tratando de pasar a través de Canakkale, Galípoli. Allí es donde los soldados del Islam los sorprendieron a todos, la última área para la que hicieron todos sus cálculos y dijeron: “Esto se acabó. Es el fin. Pasaremos este lugar y Estambul se habrá acabado”. La gente que creía en Allah y Su Profeta (saaws) y que se sometieron a sí mismos, sus voluntades y sus vidas a Allah y Su Religión se pusieron en pie y todos esos planes se hundieron en esas aguas y esos soldados los ahogaron en su propia sangre, enseñándole una lección al mundo entero desde ese entonces hasta ahora de que jamás piensen que el Islam será derribado tan fácilmente. Iimposible. Pareciera como que está ahora en el suelo porque hay musulmanes necios alrededor. Pero no es así. Aún hay otros que están sentado y esperando, como esos soldados que sacrificaron sus vidas por Allah y Su Profeta (saaws).

No lograron su propósito en ese entonces y jamás van a alcanzar su objetivo. Imposible. Mientras haya un solo creyente vivo sobre tierra, es imposible. No lo lograrán. Esto es para hacernos comprender lo que es el Islam y para que cuando nos llegue el momento seamos capaces de sacrificar nuestras vidas. No es un asunto de correr, atacar y tratar de obtener algo o de robárselo a alguien. No. Sino que se trata de levantarse y aferrarse firmemente a la Cuerda de Allah como lo hicieron los Sahaba [los Compañeros del Profeta]. Cuando un Sahabi-e Ikram [uno de sus nobles Compañeros] estaba en el frente de batalla y una flecha golpeó su ojo, entró y lo dejó ciego, él sacó la flecha. En esa guerra ocurrió alguna traición y hubo quienes voltearon sus espaldas [para regresar]; llegaron y le saludaron y él dijo: "¿Qué están diciendo? En vez de tener dos ojos y mirar para atrás (es decir, abandonar el campo) es mejor tener un solo ojo y mirar siempre hacia adelante y correr a entregar esta vida por la causa de Allah".

Esto es lo que estos soldados hicieron en Canakkale. Nadie puede decir, o darles el trato o darles el título que se merecen, tal como el poeta dice: “No puedo darles nada ni hacer nada por ustedes, pero el Santo Profeta (saaws) está esperando frente a ustedes. Él ha abierto su manto para cada uno de ustedes”. Cuando nos sentamos, pensamos, nos concentramos y tratamos de entender qué es lo que ocurrió y cómo esa gente dio sus vidas, ni encontramos en nuestros corazones que somos capaces de decir: “Si yo hubiera estado en esa situación, también sacrificaría mi vida”, entonces examina tu fe. Con esa fe no puedes llegar a aningún lugar. Necesitas esa clase de fe para pasar el Sirat, el puente [que se tiende sobre el Fuego hacia el Paraíso], si entiendes qué es sacrificar tu vida por Allah, por Su Profeta (saaws) y por Su Religión. Si no encontramos eso en nuestros corazones entonces debemos examinarnos a nosotros mismos y debemos trabajar en nosotros mismos para ser capaces de comprender qué es el sacrificio por el Islam. Cuando se trata de hablar, es fácil. Debemos pensar y concentrarnos para comprender. Entonces eso hará que nuestra fe crezca.

Para su información, para que comprendan cuán grande fue esa guerra, cuán fea se puso y cuán cerca estaba, sepan que las filas delanteras de los soldados eran como de esta pared a la otra pared (Sheykh Efendi señala hacia las paredes de la habitaciòn de la dergah). Los soldados otomanos estaban en ese muro y el enemigo estaba tratando de penetrar desde el otro. Estaban acercándose. Estuvieron tan cerca que sólo había 10 metros entre ellos. Fui a esas áreas y miré esos lugares. Cuando miras, entonces comprendes cuánto sacrificó esa gente. Era imposible para ellos que dudaran que no iban a regresar vivos. Pero venían continuamente, sin parar desde todos los lugares. Estaban sosteniendo la Bandera del Santo Profeta (saaws) en alto. Entregaron sus vidas y Allah los honró con ese título. Imposible para nosotros o para cualquier otro honrarlos con título alguno, pero Allah (subhana wa ta'ala) lo hizo.

Un incidente que ocurrió fue que un capitán estaba observando profundamente y pensando “Si ellos pasan de este lugar, ¿qué vamos a hacer?” Todos comprendían que si (los enemigos) pasaban por Galípoli entonces Estambul estaría acabada. El Sultán y la Khilafat (el Califato) estarían prisioneros en las manos del enemigo. Y todos ponían algo de sí en esa guerra, desde los soldados hasta los generales. Un hombre llamado Ali Chawsh apareció detrás del capitán. El capitán lo miró. Ese hombre estaba con un gran dolor y sin embargo estaba sonriendo y confortando al capitán diciendo: “Oh capitán, no se preocupe. Todavía tenemos mucho detrás como para hacer una montaña de hombres para que estos enemigos no pasen”. Y dijo: “Pero tengo un gran dolor”, porque un bala grande le llegó, golpeó su mano, se destruyó toda y solo un pedazo sujetaba la mano al cuerpo. Tomó su cuchillo y dijo: “Por favor, corte esta parte. De ese modo seré capaz de luchar más libremente”. El capitána miró, tomó el cuchillo y cortó su mano. Entonces ese hombre se volvió y corrió al frente (que como digo estaba a solo diez metros de ellos) diciendo: “Debo entregar mi vida. Antes que muera sentado aquí debo morir de esa manera”. Entró en las líneas enemigas y muchas balas le alcanzaron. Estaba tendido en el suelo. En ese momento otros soldados también atacaron y tomaron la línea enemiga. Fueron donde ése y el capitán pidió si alguien tenía un pedazo de pan para este soldado que estuvo listo a dar su vida. Ese batallón no tenía un pedazo de pan que comer desde hace una semana. Un pedazo de pan apareció desde el otro lado y les llegó a sus manos. Ése estaba tendido sonriendo y diciéndole al capitán: “Oh capitán, por favor guarde ese pedazo de pan porque ya estoy contando los minutos para irme de esta vida. Guarde ese pedazo para otro de mis hermanos para que pueda darles energía para luchar”.

Si esto no está moviendo tu corazón entonces estás perdiendo tu fe. Allah (subhana wa ta'ala) nos ha dado de todo. Ellos no tenían nada, ni siquiera un pedazo de pan que comer. Pero se levantaron por su fe, para salvar el Islam y darnos posibilidad de vivir, inshaAllah ar-Rahman. Como dije, si nos sentamos y hablamos sobre ellos hasta el próximo año, no es suficiente. Si los honramos hasta el otro año, no es suficiente. No es uno, son 253,000 soldados que murieron de esa manera. El enemigo vino con 525,000 soldados. Si comparamos lo que el enemigo tenía y lo que estos soldados tenían, si comparamos las tecnologías que tenían, es imposible de comparar. Pero fue imposible que ellos pasaran.

Les menciono también otro incidente. Seyyid Chaush fue quien puso la última carga dentro del cañón y detuvo a uno de los grandes barcos que estaba pasando. Levantó la carga solo porque todos sus amigos habían muerto. Así que no había nadie para ayudarle a levantar la bala y ponerla dentro del cañón. Usó todo su poder pidiendo apoyo y madad y levantó la enorme bala y la puso dentro. Pero esa bala pesaba 300 kilos. 300 jilos es casi 600 libras. Y esa bala hizo el último trabajo. Hizo volar todo el barco y ése fue el momento en que las fuerzas (enemigas) dijeron que era imposible pasar por el estrecho para ingresar a Estambul. Se deruvieron y dieron marcha atrás.

Muchos otros incidentes ocurrieron, por supuesto. Estamos hablando de 253,000 mártires. Así que tendríamos que hablar 253,000 veces. Cada uno tiene una historia diferente. Esto es para que esto ingrese en tu corazón y en tu cerebro y nunca lo olvides, pues observo que hay alguna gente hasta hasta duda de sacrificar animales para comer (Kurban) en estos días., a pesar de que lo tienen todo. Ese año, en toda la nación, en toda Turquía, nadie sacrificó un Kurban. Tomaron el Kurban [el animal que iban a sacrificar en el Kurban] y se lo dieron al ejército, apoyando al ejército y los Ulema y los Awliya dicen que de hecho toda la nación ya había sacrificado su Kurban.

Cada familia tuvo un mártir que dio su vida en el camino de Allah. Así que debemos entender dónde estamos nosotros [en comparación a ellos] y en qué posición están ellos. Si nos sentamos, pensamos y comprendemos en profundidad, para cada uno, entonces ninguna depresión, ningún problema y ninguna preocupación puede venir a nuestro camino porque en ese momento tendremos una preocupación mas grande, diciendo: “¿Qué hemos hecho? ¿Qué estamos haciendo por la causa de Allah y por el Santo Profeta (alayhi salatu wa salam)?” Debemos comprender esto. Debemos pensar en ellos de tiempo en tiempo y debemos recitar Corán para sus almas de tiempo en tiempo. Si lo haces, entonces también vas a recibir visitas de ellos. De una u otra forma ellos estarán contentos sabiendo que aún hay gente viva en esta tierra que tratan de vivir por la causa de Allah y que continúan con lo que ellos dejaron.

No sólo eran los hombres quienes estaban luchando. También hubo muchas mujeres que murieron en esa guerra. Un soldado Anzac [del ejército australiano y neozelandés] dijo:“Estaba mirando en las líneas delanteras a esta joven que estaba disparando tan bravamente y derribaba a todo lo que disparaba. Se sentaba desde la mañana hasta la tarde y todos trataban de dispararle. Pero nadie fue capaz de terminar con ella y pensamos que había un gran batallón en el área por tantas balas que venían de todos lados. Por la tarde una bala le alcanzó y ella cayó. Cuando cayó, entramos en el área y solo la encontramos a ella y a otro muchacho y contamos sesenta y tres balas en su cuerpo.” Esa clase de fe salvó el Islam.

Así que inshaAllah, no tengo duda en decir que ellos no pudieron pasar en ese entonces y no van a pasar ahora tampoco porque todavía están los hijos y los nietos de esa gente viviendo en este mundo. No importa lo que hagan los enemigos. Esos creyentes están sentados y están esperando con calma la señal de ir hacia adelante que venga del Santo Profeta (salatu wa salam). Hemos recogido, inshaAllah ar-Rahman, algunas Fatihas por sus almas e inshaAllah veremos lo que hemos hecho después y espero que al menos hayamos dicho una Fatiha por cada una de las almas de esos soldados inshaAllah ar-Rahman. Todos ellos están todavía para nosotros, para darnos el poder de ser capaces de continuar en esta vida. Las cosas pueden haber cambiado pero el asunto de la fe hjamás va a cambiar. El modo de vida puede haber cambiado pero la fe jamás va a cambiar. Esto es para nosotros, para entender que debemos ser capaces de levantarnos por el Islam sin importar lo que ocurra. Un día Allah (subhana wa ta'ala) puede ponernos a prueba de esa manera también. Si pasamos la prueba, la pasamos. Si fallamos, será muy lamentable.

Así que esa gente creyó en Allah, en su Profeta (sws) y en su Califa, desde los soldados a las madres y sus padres. Como ustedes saben (les he dicho esta historia antes), una vez pusieron henna en la cabeza de este soldado y lo enviaron a Canakkale, a Galípoli. Sus amigos se burlaban de él porque tenía henna. Su capitán le preguntó:“¿Qué es eso en tu cabeza, Mehmet?” Mehmet significa los soldados de Muhammad. Mehmetci significa los soldados del Profeta (alayhi salatu wa salam), y ese nombre se toma desde ese tiempo. Y él dijo: “Mi madre me lo puso y me envió.” Cuando ellos estaban haciendo bromas sobre él, él quiso notificar a su madre. Es una larga historia. Sólo estoy tratando de darles una idea de cómo estaba la fe de aquella gente. Le pidió a sus amigos que le escribieran una carta. Él no sabía cómo leer ni escribir. Así que escribieron la carta y decía: “Madre, has puesto henna en mi cabeza y me has enviado aquí. Creo que ahora mi hermano está alistándose para venir aquí porque ya tiene la edad. Por favor, no pongas ninguna henna en su cabeza. De ese modo no harán ninguna broma sobre él.”

Cuando la madre recibió la carta le envió otra carta de inmediato, diciendo: “Hijo mío, en nuestro pueblo, en nuestro lugar, sólo ponemos henna en tres ocasiones. Una es que ponemos henna a nuestras hijas cuando las damos en matrimonio. Significa que hemos sacrificado a nuestra hija por la causa de Allah y jamás va a venir donde nosotros. Ponemos henna en las ovejas cuando las vamos a sacrificar. Y también ponemos henna en los soldados cuando los enviamos a la guerra por la causa de Allah porque ellos ya no van a regresar. No me digas que no lo ponga en tu hermano. Ya lo he hecho y ya lo he enviado. Está en camino, está dirigiéndose allí.” Antes de que esa carta de la madre les llegara a sus manos, ese soldado se convirtió en mártir y la carta llegó a la mano del mismo capitan que había estado haciendo bromas. La abrió, la leyó y dijo: “Así es, estos son los soldados y éstos son los mártires que van a salvar el Islam. No hay otra forma.”

Así que alhamdulillah –las alabanzas a Alllah- 253,000 soldados dieron sus vidas. Aquellos que no lo hicieron, corrieron a escaparse. No se equivoquen. La Nación del Islam dejó sola al Califa. No hubo más que soldados turcos luchando en esa guerra. Los soldados del Khalifah estaban luchando y todas las demás naciones musulmanas se hicieron hacia atrás. Y en esto nos estamos concentrando para que ustedes entiendan que esos soldados fueron solo de una nación. Y ellos comprendieron y dijeron: “Si nosotros también nos rendimos, entonces todos los musulmanes en este mundo van a estar acabados. No podemos rendirnos”. Así, hoy nos estamos volviendo más Fuertes en cada nación. Esas naciones que atacaron y vinieron a destruir el Islam, ahora sus nietos están aceptando el Islam. Es imposible que triunfen contra eso de ninguna manera. Pero el Shaytan (el demonio) nunca se sienta cómodo y siempre stá corriendo por todos lados tratando de engañar a la gente y traerlos abajo. No debemos rendirnos y debemos aferrarnos firmemente a nuestra fe. Debemos aferrarnos firmemente a lo que el Santo Profeta (alayhi salatu wa sallam) nos trajo. Es la única cosa que tenemos.

Y como he dicho antes, ellos dieron sus vidas y su tiempo ha pasado. Sólo queda hoy apenas un puñado de gente viva desde aquel entonces. Encontré a una de esas personas hace buen tiempo atrás, pues siempre venía a visitar a mi padre (rahmatullah aleyh). Era uno de los veteranos de Canakkale (Galípoli) y yo no era siquiera capaz de acercarme a él (tal era su heybet [su apariencia majestuosa]). Siempre estaba mirándole desde lejos y admirando a este hombre. Y alhamdulillah, él me dejó esto (Sheykh Effendi señala a un prendedor decorativo en su Jubba con la inscripción de la tughra en él [tughra es el símbolo compuesto por las firmas de los ocho principales Califas Otomanos]).

Esto es lo que el Sultán de ese entonces le dio a los soldados que se convirtieron en veteranos de esa guerra. Y cuando he estado pensando y viendo a esto desde mi niñes, hay dos guerras en las que siempre he querido estar y realmente morir en esas guerras. Una es la de Uhud y la otra es la de Galípoli. Pero no ocurrió así. Pero sí llegué a una guerra (la guerra greco-chipriota de 1974). No morí en esa guerra. Me volví un veterano. Ellos también nos dieron estas medallas. Pero no me sentía como para ir y recogerla. Y nunca lo he hecho hasta ahora. Mi nombre todavía está escrito allí y se supone que también me iban a dar algún dinero. Pero nunca fuia recogerlo. Nunca me sentí como para hacer eso. Y ahora he hallado que ésta es la razón. Allah me ha acetado inshaAllah como uno de aquella gente (de la guerra de Galípoli).

Así que, lo que sea que el hombre quiere verdadera y sinceramente, Allah abre elcamino. Así que inshaAllah ésta es una lección para nosotros, para que nuestra fe crezca en el Islam. Por supuesto, no es que deseemos ir a la guerra a matar a personas. Pero debemos ser capaces de ser fuertes y de levantarnos por el Islam y dar nuestras vidas si es necesario porque sólo tenemos eso y la única cosa en nuestra vida es la fe. Nada más. Todo lo demás pasa. Si tú les das a esos soldados mil vidas, todos ellos van a devolver esa vida mil veces para morir por la causa de Allah. Si Allah les da vida continuamente y les dice: “Te estoy dando esta vida. Anda al mundo y vive los placeres”, dirán: “No, nunca queremos ir a ese mundo. Pero danos la vida para ir y morir por Ti nuevamente, y de nuevo y de nuevo y de nuevo, en Tu camino.” Tal es el placer que Allah le da a los creyentes cuando ellos sacrifican sus vidas por Allah.

Están tratando de retirar esta fe y de eliminar este sentimiento de los musulmanes hoy en día. Tantos musulmanes han perdido ya este sentimiento. Dicen: “Está bien darles lo que quieren y simplemente continuar mi vida.” Si esa gente hubiera pensado del mismo modo en que estamos pensando hoy día entonces hoy día no tendríamos Islam. Así que no garantizo mucho para nuestro futuro si continuamos pensando así. No garantizo que [de esa manera] Islam vaya a llegar a nuestros hijos y nietos. Cuánto más rindes, cada nueva generación va a ceder aún más. Pero de cualquier modo sólo tenemos un tiempo limitado para esta vida. Si sacrificamos eso por Allah entonces inshaAllah hallaremos una felicidad sin fin.

Wa min Allahu taufiq

Bihurmatil Habib - Fatiha

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La transcripción original del sohbet en inglés se encuentra en:
http://hakkani.wordpress.com/2008/08/24/the-battle-of-canakkale

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Imágenes de los mártires:

Salat del Id en Galípoli
Camino a las trincheras