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LA ORACIÓN POR EL PROFETA - DE ABD AS SALAM IBN MASHISH
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Bismillahi Rahmani Rahim En el Nombre de Allah, el Más Misericordioso, el Más Compasivo EL AUTOR Se trata de Shaykh Abd as Salam Ibn Mashish. Descendiente del Profeta Muhammad, la bendición y la paz de Dios sean con él, nació a fines del siglo VI hijri (XII ec) en una aldea de las montañas del Rif o Yebla, en la tribu de Banu Arus y cerca de la montaña de Alam, al norte de Marruecos. En esa misma montaña habría de alzarse, a su muerte, su tumba, y allí instaló él en vida su lugar de retiro y de instrucción. Discípulos suyos fueron tres grandes walis: Sidi Ibrahim ad-Dusuqi, Sidi Ahmad al-Badawi y Sidi Abu al-Hassan as-Shadhilli. Se narra que el día de su nacimiento, el gran wali Abdulqadir al Jilani (qs), en Irak, fue avisado de que uno de los Amigos de Dios había nacido en Marruecos. A través de un karamat o milagro, especial a los íntimos de Dios, Shaykh Abdulqadir al Jilani estuvo en un instante en Marruecos y llegó a la montaña de Alam. Fue donde el padre del pequeño y le pidió que trajera al niño. El padre trajo a uno de sus hijos, pero Abdulqadir al Jilani dijo que era a otro al que buscaba. Trajo a otro y a otro más hasta que hubo mostrado a todos, menos al recién nacido. Por último, ante la insistencia del gran wali, trajo al recién nacido, Shaykh Abdulqadir lo tomó y rogó a Allah por él. Al igual que Shaykh al-Jilani, sidi Abd as Salam Ibn Mashish mostraba un karamat especial desde su más corta edad, que consistía en que al llegar el mes de Ramadán, y durante el período de ayuno de cada día, el bebe pequeño se rehusaba a beber la leche materna, en actitud de ayuno. Murió como mártir (shahid), el año 622 de la hijra, al ser asesinado por la envidia de alguien que proclamaba ser un profeta y que se llegó a enterar de los favores espirituales de Abd as Salam ibn Mashish. No pasó mucho tiempo hasta que el falso profeta fuera ajusticiado por los Muwahiddun, encontrando rápidamente la muerte. De Shaykh Abd as Salam ibn Mashish sólo se conoce un texto: la oración o plegaria que compuso por amor al Profeta Muhammad, que Allah le bendiga y le prodigue paz. El shaykh mencionó que recibió esta plegaria en un sueño del Profeta mismo, bendiciones y paz sean sobre él.
LA ORACIÓN "Oh Dios mío —Allahumma—, bendice a aquel del que derivan los secretos y brotan las luces, en el que ascienden las realidades, y sobre el cual fueron descendidas las ciencias de Adán, de modo que volvió impotentes a las creaturas, y los entendimientos empequeñecen con respecto a él, de manera que nadie entre nosotros, ni predecesor ni sucesor, puede comprenderlo. Los jardines del mundo espiritual —al-malalakut— se adornan de la flor de su belleza, y los estanques del mundo de la omnipotencia —al-yabarut— rebosan por el flujo de sus luces. No existe cosa alguna que no esté enlazada a él, porque, como se ha dicho: De no ser por el mediador, todo lo que de él depende desaparecería. ¡Bendícelo!, oh Dios mío, por una bendición tal como le corresponde por Ti de Tu parte, según lo digno que es de ello. Oh Dios mio, él es Tu secreto íntegro, que Te demuestra, y Tu velo supremo puesto ante Ti. Oh Dios mío, úneme a su posteridad y justifícame por su cuenta. Haz que lo conozca por un conocimiento que me salve de los abrevaderos de la ignorancia y apague mi sed en los abrevaderos de la virtud. Ponme en su camino, arropado de Tu ayuda, hacia Tu presencia. Golpea por mí la vanidad para que pueda destruirla. Sumérgeme en los océanos de la Unidad —al-ahadiyah—, sácame de los cenagales del tawhid (1), y ahógame en la fuente pura del océano de la Unicidad —al-wahdah— a fin de que no vea ni oiga ni sea consciente ni sienta sino por ella. Y haz del Velo supremo (2) la vida de mi espíritu, y de su espíritu el secreto de mi realidad, y de su realidad todos mis mundos, por la realización de la Verdad primera. "Oh Primero, oh Ultimo, oh Exterior, oh Interior, escucha mi llamada, así como escuchaste la llamada de Tu servidor Zacarías; socórreme por Ti hacia Ti, ayúdame por Ti hacia Ti, une entre yo y Tú, y desliga entre yo y otro-que-Tú: ¡Alláh, Alláh, Alláh! En verdad, El que te ha impuesto el Corán como ley, te devolverá al término prometido." "Señor nuestro, concédenos Tu misericordia y depáranos una buena conducción de nuestra empresa." (Corán, XVIII, 10). "En verdad, Dios y Sus ángeles bendicen al Profeta; oh, los que creéis, bendecidle y deseadle la paz." (Corán, XXXIII, 56). Las gracias (salawat) de Dios, Su paz, Sus salutaciones, Su misericordia y Sus bendiciones (barakaat) sean con nuestro señor Muhammad, Tu servidor, Tu profeta y enviado, el profeta iletrado, y sean con su familia y sus compañeros (gracias) tan numerosas como lo simple y lo impar y como las palabras perfectas y benditas de nuestro señor. "Exaltado sea Tu Señor, el Señor de la gloria, por encima de lo que Le atribuyen, y que la paz sea con los enviados. Y la alabanza es debida por entero a Dios, el Sustentador de todos los mundos" NOTAS (1) Referencia a un deseo de ir mucho más allá de la mera comprensión mental, intelectual, cenagosa, de algo tan grandioso como la Unidad de Dios [Tawhid], ya que nuestra comprensión habitual de La Illaha Illa'Allah (No hay más dios que Allah - el Tawhid) no refleja el océano de lo que en verdad significa la Unidad de Dios. De comprender todo lo inmenso que viene con el significado de La Illaha Illa'Allah, entre otras cosas, no seríamos ya desobedientes, ni insinceros, ni nuestra mirada miraría al mundo olvidando al Creador, ni dejaríamos que nada entre en nuestro corazón salvo el amor ardiente que incita a entregarlo todo por el Único. (2) El Profeta Muhammad, la bendición y la paz de Dios sean con él, cuya Luz y espíritu es el límite de lo excelso y sublime que se puede conocer en la Creación, pues su rango es lo más excelso entre lo más excelso de lo creado. Si cada cosa creada es signo de las perfecciones del Creador, entonces la Luz del espíritu del Profeta (bendiciones y paz sean sobre él), es portadora de las mayores perfecciones habidas en la Creación, y por tanto es el Signo supremo creado que deja traslucir la perfección inmensa, divina, insondable, de Aquel que lo creó, Allah, glorificado sea. Conocemos algo de las perfecciones de Allah a través de los signos de Su Creación. Así, un Signo nos habla de Él, pero a su vez, como sólo a través de los signos podemos hacernos una idea de Dios, los signos son velos entre Dios y nosotros, y por tanto el mayor de sus Signos es a su vez el último Velo de la Creación, Dice Shaykh Abdalqadir al Jilani (qs) en su obra Sir al Asrar al respecto: "Allah El Más Elevado creó primeramente a partir de la divina luz de Su propia Belleza, la luz de Muhammad (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él). Así Lo declara en la divina tradición (hadith qudsi) proveniente desde El, relatada por el Profeta (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él): Yo he creado el alma de Muhammad desde la luz de Mi Manifestación (`wajh')". Hemos recogido la traducción al español de esta oración de Ibn Mashish, según la versión dada a conocer por T. Burkhardt. |